martes, 14 de octubre de 2014

Ávila: la gran muralla de santidad. (Segunda Parte)



Me llena de alegría esta publicación, ya que hoy es 15 de octubre,  es el día de mi madrina: Santa Teresa de Jesús.  Digo "madrina" porque tres años atrás, cuando me preparaba para mi confirmación, el sacerdote me dijo que eligiera a una santa, la cual me acompañaría por el camino de la madurez en la fe, por lo que elegí con gran decisión a ésta gran doctora de la Iglesia.

Convento de la Encarnación.  Ávila, España.


Ahora bien, después de haber recorrido la muralla escuchando de fondo la biografía de la santa (links en el post anterior), me dirigí al Convento de la Encarnación. Teresa entró en este convento cuando tenía veinte años a pesar de la negación de su padre:

"La joven dijo a su padre que quería hacerse religiosa, pero éste le respondió que tendría que esperar a que él muriese para ingresar en el convento. La santa, temiendo flaquear en su propósito, fue a ocultas a visitar a su amiga íntima, Juana Suárez, que era religiosa en el convento carmelita de la Encarnación, en Ávila, con la intención de no volver, si Juana le dejaba quedarse, a pesar de la pena que le causaba contrariar la voluntad de su padre. "Recuerdo . . . que, al abandonar mi casa, pensaba que la tortura de la agonía y de la muerte no podía ser peor a la que experimentaba yo en aquel momento . . . El amor de Dios no era suficiente para ahogar en mí el amor que profesaba a mi padre y a mis amigos".  La santa determinó quedarse en el convento de la Encarnación. Tenía entonces veinte años. Su padre, al verla tan resuelta, cesó de oponerse a su vocación. Un año más tarde, Teresa hizo la profesión.
Placa conmemorativa del V Centenario, justo afuera del
Convento de la Encarnación.
 En el convento era muy simpática con todos los que convivía, dicho sea de paso los conventos de esa época en España tenían la costumbre de recibir diferentes visitas, especialmente aquellas de la alta sociedad, desde damas de la alcurnia, jóvenes caballeros, familiares, etc.  Nuestra santa se vio envuelta en esa nube mundana en la que era distraída charlando en el recibidor del convento, descuidando sus oraciones.
Ésta pensaba que no había ningún peligro de continuar con estas ligerezas, justificándose al decir que sus enfermedades le impedían pasar orando en la capilla.
Reproche de Nuestro Señor Jesucristo a
Santa Teresa debido a sus conversaciones ligeras.

Locutorio, por donde Santa Teresa tenía conversaciones con
San Juan de la Cruz, a quien también llamaba su "medio fraile",
 por ser de pequeña complexión. 





















Años después, al leer "Las Confesiones" de San Agustín quedó conmovida espiritualmente. Así mismo,  tenía gran gusto por las imágenes de la Pasión de Cristo, le llenaban de fervor.
En una ocasión se detuvo  a contemplar la imagen de un Cristo sufriente y le pregunta: "Señor, ¿quién te puso así?", respondiéndole para su sorpresa: "Tus charlas en la sala de visita, esas fueron las que me pusieron así Teresa".  Ella se echó a llorar y quedó terriblemente impresionada. Desde ese día renunció a todas esas amistades que no llevaban a la santidad, a charlas vacías.

Santa Teresa de Jesús y San Juan de la Cruz
Santa Teresa es una gran mística, ella después de experimentar alguno de sus éxtasis dijo: "Tan alta vida espero que muero porque no muero". También recibió  muchas experiencias sobrenaturales, como el matrimonio místico con Jesucristo y la transverberación, la cual lo narra  ella misma  a continuación:
“Quiso el Señor que viese aquí algunas veces esta visión: veía un ángel cabe mí hacia el lado izquierdo, en forma corporal, lo que no suelo ver sino por maravilla; aunque muchas veces se me representan ángeles, es sin verlos, sino como la visión pasada que dije primero. En esta visión quiso el Señor le viese así: no era grande, sino pequeño, hermoso mucho, el rostro tan encendido que parecía de los ángeles muy subidos que parecen todos se abrasan.Deben ser los que llaman querubines, que los nombres no me los dicen; mas bien veo que en el cielo hay tanta diferencia de unos ángeles a otros y de otros a otros, que no lo sabría decir. Veíale en las manos un dardo de oro largo, y al fin del hierro me parecía tener un poco de fuego. Este me parecía meter por el corazón algunas veces y que me llegaba a las entrañas. Al sacarle, me parecía las llevaba consigo, y me dejaba toda abrasada en amor grande de Dios. Era tan grande el dolor, que me hacía dar aquellos quejidos, y tan excesiva la suavidad que me pone este grandísimo dolor, que no hay desear que se quite, ni se contenta el alma con menos que Dios. No es dolor corporal sino espiritual, aunque no deja de participar el cuerpo algo, y aun harto. Es un requiebro tan suave que pasa entre el alma y Dios, que suplico yo a su bondad lo dé a gustar a quien pensare que miento” (Vida 29,13)
"El éxtasis de Santa Teresa", escultura de Bernini en la iglesia de Santa Maria della Vitoria, Roma, Italia.
Aquí Bernini plasma la transverberación de la Santa española. 


Cuando llegué a las afueras del convento de la Encarnación, mi corazón brincaba de anhelo y de un gusto desmedido por poder pisar el mismo recinto santo donde albergó por 30 años a la Santa de Ávila.

Al entrar pude ver lo bien que conservaban el convento. Después un gentil señor que funge como voluntario  nos dio un recorrido por el museo-convento.

Es importante comentar que éste convento aún alberga a Carmelitas Delcalzas, incluso cuentan con una "lista de espera" ya que solo puede haber 30 de ellas, y las chicas siguen llegando. El convento en la actualidad tiene una media de 40 años de edad. ¡Deo Gratias!.

Es increíble poder estar en el recinto donde hace 500 años pasaron sucesos tan místicos como el desposorio de Nuestro Señor Jesucristo y Santa Teresa, donde Él en le da un clavo:
"Mira este clavo, que es señal de que desde hoy serás mi esposa; de ahora en adelante, no sólo mirarás por mi honra como Creador y como Rey y tu Dios, sino como verdadera esposa mía: mi honra es ya tuya y la tuya mía"» (Relaciones 35).

Dentro del Convento de la Encarnación. Cuadro de los desposorios, donde Cristo le da un clavo como muestra de su amor.



También, la capilla aledaña se trata del santo lugar donde Santa Teresa recibiría la Transverberarción, y donde está escrito en el piso que es un recinto santo, ya que Jesús estuvo presente. Así mismo esta capilla fue testigo de sus múltiples arrebatos místicos, y de tantos encuentros que tuvo la Santa de Ávila con su Divino Esposo.





Arriba a la izq. Capilla de la Transverberación. Abajo. Inscripción en el suelo de la capilla. 


Recorrimos varios niveles del convento Carmelita. Por lo que en la parte superior se encuentra una pequeña especie de museo en donde estan varias pertenencias de Santa Teresa y de San Juan de la Cruz.
Todo el recorrido estuve deslumbrada, era maravilloso conocer cada rincón del convento, era como si cada piedra que veía tenía por contarme mil momentos preciosos, momentos que ni siquiera ojo humano vio, o bueno, tal vez solo nuestra Santa y alguna que otra monja que estaba rezando a un lado.
Santa Teresa desde que ingresó, estuvo 27 años bajo el techo de la "Encarnación", después se fue a fundar sus diversos conventos, y hasta el final estuvo como priora 3 años. Aquí muestro una fotografía de ambas celdas. Cabe mencionar que en la celda de la priora, se puede ver a través de la puerta abierta una otra habitación, donde se dice que aún hay restos de sangre debido a sus disciplinas.
Celda que perteneció 3 años a la santa como priora.

Celda de Santa Teresa de Jesús por 27 años. 




















Dentro de la sala de exposición me impresionó el ver el leño que Santa Teresa usaba de "almohada", así también se muestra una de sus tocas (mantilla blanca que usaban en la cabeza), una silla de San Juan de la Cruz que usaba para confesarla (nótese que la silla es bajita), la cocina medieval del convento  la Encarnación, también encontramos un interesantísimo dibujo de nuestro buen San Juan de la Cruz, un Crucifijo que fue modelo para el famosísimo cuadro de Salvador Dalí.
Leño que usaba Santa Teresa como almohada
Llave de la celda que usó la Santa durante 27 años.








(Izq) Pintura de Salvador Dalí. (Der) Dibujo de San Juan de la Cruz
Silla donde confesaba San Juan de la Cruz
a Santa Teresa. 



Toca de Santa Teresa de Ávila. 
Cáliz usado por San Juan de la Cruz y
San Juan Pablo II. 


Cocina del Convento de la Encarnación. 

Finalmente, así es como llego al final del recorrido; con un suspiro de nostalgia, maravillada y agradecida con Dios por permitirme estar en esos santos recintos. "Solo Dios basta... Solo Dios basta", retumbaba a modo de eco constante en cada recoveco de aquel santuario de la Encarnación. 

Pidamos todos la intercesión de la gran Teresa, de la Doctora, la Mística, pues quien reformó el Carmelo también puede reformar nuestra alma Ad Maiorem Dei Gloria. No nos cansemos de pedirle en el Año Jubilar Teresiano :  "Santa Teresa Ora Pro Nobis"


- "Dios no ha de forzar nuestra voluntad, toma lo que le damos; mas no se da a sí del todo hasta que nos damos del todo"   - Sta. Teresa de Jesús. 

























BIBLIOGRAFÍA

Las Siervas de los Corazones Traspasados de Jesùs y María (2014) http://www.corazones.org/santos/teresa_avila.htm, recopilado (Octubre,2014)

sábado, 11 de octubre de 2014

Ávila: la gran muralla de santidad (Primera Parte).






Ya que el próximo 15 de Octubre es día de Santa Teresa de Jesús, quisiera hablar de mi maravilloso viaje a Ávila. 


Comienzo exponiendo mi gran cariño por esta inigualable mujer,  esposa de Cristo, quien tuvo el celo de escucharlo, reformando así gallardamente el  Carmelo.

Doctora de la iglesia,  santa, mística, mujer española del Siglo de Oro. Cualquier descripción queda corta para la magnánima Teresa que supo dar TODO a Cristo.

Dicho sea de paso, cuando recibí el sacramento de la Confirmación, hace tres años, el  P. JavierMC durante la preparación me dijo que escogiera a alguna santa que me acompañara durante mi nuevo caminar por la madurez cristiana.  Al empezar a rezar y a buscar,  vi providencialmente una serie de 8 capítulos llamada “Teresa de Jesús”, de la rtve, por lo que cuando me preguntaron por cuál santa me decidiría, no dudé en elegir como madrina de confirmación a la gran Santa Teresa de Jesús. Poniendome así el Obispo, como nombre de confirmación "Mariana Teresa". 

Serie de la TVE. 
 Sin duda era una mujer de mucho carácter,  fundó en vida diecisiete conventos de Carmelitas Descalzas por toda España, hoy en día hay más de mil en todo el mundo. Teresa, trabajando desde albañil hasta arquitecta, complació a su Amado poniendo a sus monjas reformadas dentro de éstas sus “palomeras”.

Por eso quise que Santa Teresa de Jesús fuese mi madrina, para que también me ayudara a moldear y dominar ese carácter apasionado que Dios me dio. Quién mejor para acompañar por el sendero hacia la santidad que un coloso que dominó ya los defectos que hacen cojear a uno, y aquellos vicios y desperfectos que hacen apretar el zapato.

Al llegar a Madrid, uno de mis grandes deseos era visitar Ávila, por lo que no dudé comprar el pasaje y disponerme desde a primera hora en el tren de Cercanías.

Al llegar a Ávila, hacía bastante viento y para mi sorpresa hacía frío aunque estábamos ya entrados en verano.  Caminé hasta la plaza de Santa Teresa de Jesús, donde pude contemplar un gran pináculo con su figura en la punta, la iglesia románica (1100 d.C) de San Pedro y por supuesto, la singular muralla medieval que rodea a la ciudad.

Plaza Santa Teresa. Al fondo la Iglesia de San Pedro.
Izq. Se aprecia el pináculo coronado con la Santa doctora. 
Siempre trato de subirme al techo de las catedrales o monumentos de las ciudades que visitaba. Por lo que Ávila no era excepción, así recorrí toda la muralla contemplando las grandes piedras que fueron en su momento barreras contra los ataques de los musulmanes.

Santa Teresa y su hermano Rodrigo siendo sorprendidos
por su tio justo antes de dejar Ávila. 
Antes del viaje ya había leído cuestiones históricas de la ciudad, de la muralla y algunos otros aspectos importantes. Por lo que una vez arriba de la muralla, me dieron un audio guía que decía lo mismo que había leído. Tras mi enfado, tuve el chispazo de sacar el móvil y buscar una buena biografía en audio de mi santa favorita, imaginándome a lo largo de la muralla  cómo debió ser cuando Teresa y Rodrigo trataron de escapar (ambos de tierna edad) hacia las tierras musulmanas para ser mártires de Cristo, muriendo por su fe. Finalmente su tío los encuentra y los regresa a su casa.




También desde la muralla se lograba ver muchas iglesias, así como el convento de la Encarnación, donde Teresa ingresó por primera vez a los 23 años y del cual años más tarde sería Priora.




Con cuanto fervor se recorren esos caminos de piedra desde lo alto de la ciudad, pensando que una mística había impregnado con su aroma de santidad. ¡Cuánto tenía para aprovechar!, apenas estaba empezando mi día en Ávila y todavía me hacía falta recorrer hasta el último recoveco donde mi santa madrina había vivido sumergida por amor a Cristo.







Comparto con mucho gusto los audios con los que saqué tanto provecho en la muralla:







 






domingo, 28 de septiembre de 2014

Manresa: Segunda Parte



San Ignacio de Loyola en la Cova de Manresa
escribiendo los Ejercicios Espirituales dictados
por la Santísima Virgen. 
Quisiera hablar acerca de lo maravilloso que es pisar Manresa, tierra que fue testigo latiente del penitente Vasco, de aquel que decidió vender todo para comprar la perla más preciosa.

Cuando llegué y visualicé el puente antiguo que atraviesa el río Cadoner, entrada a Manresa, solo podía imaginar a San Ignacio caminando con su sayal bien puesto, decidido a desgastarse los pies descalzados, y a encallecer ese par de rodillas que le servirían de soporte para sus largas jornadas de oración en la Basílica de Santa María de Seu, o en la misma cueva donde se refugió once meses.

De esta singular cueva es de la cual quiero hablar. Después de estar una semana en Manresa, el último día me decidí a visitar la “Cova” (como es llamada por los lugareños en catalán). Quise aprovechar la visita desde primera hora, pues la celebración eucarística era a las 7am. Así que me levanté a las 5am, salí a las  6am, tomé un bus hacía la Cova y subí una empinada cuesta para llegar a la Santa Misa.
Ejemplo de Sayal como el que pudo haber usado San Ignacio
en Manresa. 

 ¡Cuánta ilusión me hacía visitar la Cova!, el cariño que le tengo a San Ignacio es muy grande. Es mi gran maestro espiritual que el mismo Instituto Miles Christi (instituto de origen argentino al cual pertenezco en la parte de los laicos universitarios), me ha inculcado a través de los Ejercicios Espirituales. Cabe mencionar que este gran Instituto me ha inculcado un gran amor a la Santísima Virgen de los Dolores, al prudentísimo San José y al Papa.

Llegué  pues a la Cova, aún era de noche. Finalmente había llegado después de ser perseguida por unos ladridos de perros, una cuesta tortuosa y las bajas temperaturas para mi pobre cuerpo mexicano fuera de condición. Sin embargo, todo esto valía muchísimo la pena.
¡El llegar a la Iglesia jesuita fue maravilloso! Uno tiene que cruzar la parte lateral de la Iglesia para introducirse a un pasillo largo para llegar a la pequeña cueva que está hecha capilla.

La santa Cova entre la arquería. Arriba fue edificado un edificio de la Compañia
de Jesús. 
Solamente caben en la Cova unas 6 sillas, 3 a manera de fila de cada lado.  Al terminar la Santa Misa, me quedé a hacer mi acción de gracias, pero tremenda sorpresa me llevé cuando vi que todos los fieles, incluyendo el sacerdote, salieron disparados para desalojar la Iglesia.
Me hicieron señas que iban a cerrar, por lo que desesperadamente busqué al sacerdote afuera del recinto, y antes de que cerrara le rogué que me permitiera quedarme más tiempo, pues era mi último día en Manresa.  Supongo que me vio con tal insistencia y desesperación, que no tuvo más remedio que regresarse y permitirme el acceso.

Puente que cruza el río "El Cardoner". Entrada a Manresa.
Volvió a prender las luces de los pasillos que dirigían hacia la Cova, y antes de encender todas me dijo el Jesuita extrañado: “¿…y qué vas a hacer tantas horas?, hasta las 10:30am abrirán la tienda de souvenirs” (solo a través de la tienda de souvenirs podía salir de la cueva). Aunque los guantes dobles y mi ropa térmica que traía comenzaban a perder su efecto en la fría cueva, a mí no me importaba pasar todo el día en el recinto si fuese necesario; me hacía mucha ilusión quedarme rezando en el mismo lugar donde San Ignacio escribió los Ejercicios y pedir infinidad de gracias.

Además, yo traía toda esa montaña de ropa y abrigos. San Ignacio sólo su sayal y seguramente descalzado. Esto me dio pie para hacer una profunda reflexión acerca del gran amor a Cristo y el querer parecerse a Él. Qué gran alma de éste caballero de Dios, que para purificarse tuvo que ser un verdadero eremita en las cuevas de Manresa. Yo solo tenía comodidades.

El sacerdote al verme empecinada con mi petición, me dio las claves de seguridad que abrían las puertas de la cueva hacia la casa-oficinas de los Jesuitas, por si requería de ir al sanitario. Era un laberinto en donde me encontraba. Sea dicho de paso, nunca necesité la clave, el tiempo se me hizo corto estando en la cueva.

Interior d la "Cova" de San Ignacio.  Ahora es una hermosa capilla.
Cuando abrieron a las 10:30am, junto con la señora de la tienda de suvenirs venía caminando a paso decidido un sacerdote alto y delgado, con hábito negro, sombrero de ala y un maletín. Permanecí en la cueva esperando poder hablar con el sacerdote, quería averiguar de dónde venía pues no me pareció que fuese Jesuita. Salió de la sacristía y al verme sola en la Cova me preguntó mi procedencia. Después de charlar un rato me di cuenta que era un sacerdote religioso, de una congregación argentina. Dios me había dado la gracia de conocer al superior de la “Legión de Cristo Rey”, el RP. Jorge Piñol, quien hace 40 años no regresaba a su tierra natal, Manresa, y ahora tenía oportunidad de celebrar la Misa en la Cova.

Pasillo que conduce a la Cova de San Ignacio. 
Qué gracia tan más grande de conocer a este santo sacerdote. Me invitó a la Santa Misa, a la cual asistí por segunda vez en el día. ¡Nunca olvidaré esta celebración Eucarísitica!, ¡el grandísimo fervor de éste santo sacerdote inundaba aquella cueva!

Al final de la Misa, fuera de la Cova, me mostró a lo lejos las escarpadas montañas de Montserrat, primera parada de San Ignacio antes de llegar a Manresa. 

No cabe duda que Dios da a manos llenas, pues durante todas esas horas que estuve en la cueva, entre otras cosas me dediqué a hacer un buen examen de conciencia para una confesión general. Después de la Misa, al encontrarme inesperadamente al Padre Piñol le pedí me confesara, cosa que me pareció bastante Providencial.


A la entrada de la Cova con el R.P. Jorge Piñol. (lamentablemente salió fuera de foco).

domingo, 17 de agosto de 2014

Manresa: Primera Parte.



Camino a Manresa. 
Llegamos de noche en un tren de Cercanía (los que recorren la periferia de Cataluña), estábamos cerca de los 0°C,  la velocidad de los vientos reducía la gélida temperatura de mi friolento y nada acostumbrado cuerpo mexicano.  Al frío no lo conozco, yo estoy moldeada para los 12°C del típico invierno en Guadalajara, sin más.

 Por el contrario, la temperatura no me afectaba en mucho al tener mi corazón inflamado por tan grande emoción de encontrarme con la misma tierra que pisó San Ignacio de Loyola, un Ignacio convertido y convencido de que su vida tenía que cambiar para darle gloria a su Creador.
Para quien no conoce a San Ignacio, o solamente ha escuchado su nombre, o bien, de los Jesuitas (Compañía de Jesús), les hago una breve introducción: 

San Ignacio de Loyola
San Ignacio de Loyola fue un gallardo caballero, fue un noble proveniente de Azpeitia, España, el cual tenía
ideales grandes, ideales propios de un militar del ejercito español.  Él lideró  la batalla de Pamplona contra los Franceses;  un hombre valiente sin duda, entregado a su patria.  Sin embargo, en esta batalla sale gravemente herido por una bala de cañón, destrozándole una pierna e hiriéndole la segunda.  Rápidamente lo llevan con ayuda de franceses, éstos mismos le respetaban por su gran ímpetu por defender su país. Al salvar su vida, los médicos le dieron la noticia que había estado cerca de perderla, así mismo había quedado con un defecto que impediría usar sus botas; al escuchar esto Loyola, se exaltó y dijo en seguida que le acomodaran de nuevo la pierna, pues no podía dejar de pensar en su noble dama, a quien conquistaría con su estampa de apuesto varón.  De esta manera los médicos no tuvieron más remedio que repararla a sangre fría, sin anestesia, sin más que un trapo entre los dientes.


San Ignacio de Loyola herido en la batalla de Pamplona
Así fue como nuestro hidalgo después de esta tormentosa hazaña permaneció varios meses en cama. Siendo un ávido lector de novelas de caballería pidió que se le trajesen las que había en esa casa, sin embargo solo le llevaron vidas de santos y la Biblia, no había más. Comenzó a leer todo lo que le llevaban, mientras que Dios actuaba en su alma. Ignacio cada vez que leía las heróicas vidas de santos decía: “Si éste hizo esto, entonces yo también. Y si tal otro hizo esto por amor a su Señor, entonces yo también”.

Una vez convertido, decidió dejar todas sus nobles empresas para dedicarse a la vida ascética; a la oración, al ayuno,  y después dirigirse a Tierra Santa, donde vivió nuestro Señor Jesucristo. Antes de su partida a tan lejanas tierras, encilló su corcel y viajó a las montañas de Montserrat para velar sus armaduras toda la noche ante la Vírgen morena. La vela de armadura lo hacía todo joven que se convertía en caballero, una noche antes de su nombramiento por el rey tendría que velar sus armaduras frente al altar.
Vigilia previa al nombramiento de caballero, frente al Altar.
“La nobleza sola parecía insuficiente sin la caballería. Siguiendo el ritual establecido, la víspera veló (San Fernando III Rey de España, 1220 d.C.) las armas en el monasterio de las Huelgas. Tras lavarse el cuerpo y purificar el alma con la confesión, pasó la noche entera en el interior del templo, a ratos de pie, a ratos de rodillas, en oración sostenida, ya que “la vigilia de los caballeros - según se lee en un viejo texto-  non fue establecida para juegos, sino para rogar a Dios que los guarde, e que los enderece, e alivie, como a omes que entran en carrera de muerte”. [1]
Solo Dios sabe lo que éste santo varón le dijo a la Santísima Virgen aquella noche. Puso sus armaduras
frente al altar ofreciéndolas, para que al día siguiente saliera del monasterio como un hombre de Dios.
Regaló sus vestiduras a un mendigo, compró un sayal de textura áspera, se descalzó y comenzó su viaje hasta Manresa, pues era un pueblo intermedio donde decidió pasar solo un breve tiempo para refugiarse en una cueva y comenzar su vida de oración, penitencia y pobreza.




Pont Vell, puente construido en el siglo XII por donde pasa  el río Cardoner.   

Aquí tuvo varios encuentros místicos, una de ellas fue “la visión del Cardoner”, donde Dios le revela el misterio de la Santísima Trinidad. Se llama del Cardoner, ya que éste es un río que pasa justo delante de la cueva del santo; así mientras él observaba el afluente comenzó a tener estas luces espirituales.  Cabe mencionar que el famoso libro de los Ejercicios Espirituales lo escribiría en esta misma cueva. Los Ejercicios han  convertido a miles, incluso innumerables santos cambiaron su vida de pecado al practicarlos.  
Capilla de la basílica Santa María de Seu, debajo del altar mayor.  En el altar se tienen reliquias de protomártires. 
Después de 11 meses en Manresa, San Ignacio se ve impedido de realizar su viaje a Tierra Santa, por lo que se va a estudiar a Francia y comienza a formar lo que sería más adelante la Compañía de Jesús.

Altar lateral de San José
 Basílica Sta. María de Seu.
Era tanta mi alegría por estar en este pueblo que cada día visitaba la basílica de Santa María de Seu, donde el párroco me platicó que San Ignacio pasaba horas y horas orando ante el altar lateral de San José. Así bien, yo me acercaba a éste para pedir su intercesión, desconociendo en ese momento el tremendo patrocinio que el Señor San José ejercería durante todo mi viaje. Él fue mi santo patrono en mi travesía durante los 6 meses en Europa.

Manresa fue un buen comienzo para lo que después sería toda mi peregrinación por todo el “viejo continente”.



 [1] Sáenz, Alfredo. "San Fernando". Colección Patria y Cielo. Ed. APC. Guadalajara: 2006.


Vista desde la basílica Santa María de Seu, al fondo a la izquierda esta la Cueva de San Ignacio, con edificios de la Compañia de Jesús. 

Basílica Santa María de Seu al fondo.  Foto desde el puente del Cardoner, el mismo que cruzó San Ignacio de Loyola cuando llegó a Manresa.